La perforación con lodo, también conocida como perforación rotativa con fluido, es una técnica fundamental ampliamente utilizada en la industria de la perforación, particularmente para la exploración de petróleo y gas, pozos de agua e investigaciones geotécnicas. El proceso implica la circulación de un fluido especialmente diseñado, comúnmente llamado "lodo de perforación", a través de la tubería de perforación, saliendo por la broca y regresando por el espacio anular entre la tubería y la pared del pozo.
Este "lodo" circulante no es simplemente tierra y agua; es una mezcla compleja de líquidos (agua o aceite), arcillas (como la bentonita), polímeros y varios aditivos químicos diseñados para realizar funciones críticas. La efectividad de este sistema conlleva una serie de ventajas y desafíos distintos.
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La presión hidrostática ejercida por la columna de lodo de perforación contrarresta las presiones de la formación, evitando que las paredes del pozo colapsen. Esto es crucial en formaciones geológicas no consolidadas o débiles.
La alta velocidad del lodo al salir de la broca levanta eficientemente los fragmentos de roca (recortes) del fondo del pozo y los transporta a la superficie. Esto mantiene limpia la broca y permite una penetración continua.
El proceso de perforación genera un calor y una fricción inmensos en la broca. El lodo circulante enfría y lubrica la broca y la sarta de perforación, extendiendo significativamente su vida operativa y evitando daños.
El lodo deposita una capa delgada y de baja permeabilidad llamada "torta de filtración" en las paredes del pozo. Este sello minimiza la pérdida de fluido de la sarta de perforación a la formación circundante, lo que protege las zonas permeables y conserva el fluido de perforación.
Los recortes llevados a la superficie por el lodo proporcionan a los geólogos e ingenieros información vital y en tiempo real sobre la litología y las posibles manifestaciones de hidrocarburos de las formaciones que se están perforando.
La densidad del lodo de perforación se puede controlar cuidadosamente. Mediante el uso de aditivos ponderados (como la barita), la presión de la columna de lodo se puede aumentar para controlar las afluencias de fluidos de la formación (como petróleo, gas o agua), evitando así reventones peligrosos.
Este es el inconveniente más significativo. Los lodos a base de aceite y algunos fluidos a base de sintéticos pueden ser altamente tóxicos. Los derrames, la eliminación inadecuada de los recortes de perforación y las liberaciones accidentales pueden contaminar el suelo y las aguas subterráneas. Se requieren regulaciones estrictas y costosos procedimientos de gestión de residuos.
El sistema es complejo y costoso. Requiere un equipo de superficie sustancial (fosas de lodo, bombas, zarandas, desgasificadores) y un suministro continuo de materiales para lodo. El costo de comprar, mezclar y mantener el lodo puede ser muy alto.
En algunos casos, el lodo de perforación puede invadir y dañar la propia roca del yacimiento que se está tratando de evaluar. Las partículas finas o las reacciones químicas con la formación pueden reducir la permeabilidad alrededor del pozo, lo que podría afectar la producción futura de zonas de petróleo o agua.
Los grandes volúmenes de lodo de perforación usado y recortes contaminados generados requieren una eliminación adecuada. Esto a menudo implica el transporte a instalaciones especializadas, el tratamiento o la inyección en pozos de eliminación profundos, todo lo cual se suma al costo operativo y la huella ambiental.
La naturaleza abrasiva del lodo, especialmente cuando contiene arena y recortes, puede causar erosión de las bombas, tuberías de perforación y otros componentes. Además, los lodos a base de agua pueden promover la corrosión de la sarta de perforación de acero si no se tratan con los inhibidores adecuados.
La perforación con lodo generalmente no es adecuada para formaciones sensibles al aire, como algunas capas de carbón o esquistos que pueden hincharse o fracturarse cuando se exponen al agua, lo que lleva a la inestabilidad del pozo.
La perforación con lodo sigue siendo una piedra angular de las operaciones de perforación modernas debido a su eficacia sin igual para garantizar una construcción segura y eficiente del pozo. Su capacidad para estabilizar el pozo, eliminar los recortes y controlar las presiones del subsuelo lo hace indispensable. Sin embargo, estos beneficios conllevan responsabilidades significativas, principalmente en lo que respecta a la protección ambiental, la gestión de costos y la mitigación de los daños a la formación. El desarrollo continuo de fluidos de perforación más respetuosos con el medio ambiente y tecnologías avanzadas de tratamiento de residuos continúa abordando estas desventajas, asegurando la relevancia de la perforación con lodo en el futuro previsible.